¿Cuánto cuesta una imagen corporativa?

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Yo, como diseñadora, cuando comencé a trabajar de forma freelance, una de las cosas más difíciles a las que me enfrente, fue sin lugar a dudas el tener que poner un precio a mi trabajo. Hasta ese momento siempre había trabajado para otra empresa o agencia y nunca me había visto en esa situación.

Es difícil poner un precio, porque hay mucha competencia, a través de internet o por empresas o agencias de diseño. Nunca sabes si te estás pasando de precio o si en realidad estas danto un precio que no valora tu trabajo. Si cobrar por horas o por proyecto, etc.

Yo normalmente siempre que realizo un trabajo cobro por el trabajo en sí, valorando antes una serie de condiciones. En concreto centrándonos en el diseño de la imagen corporativa, en la que incluyo el diseño de logotipo, el manual de marca, o identidad corporativa, donde se plasmaran las norma o reglas para la utilización del logo, las tipografías y colores corporativos y todas las aplicaciones que se hagan de ellos, es decir, el material de papelería, tarjetas de visita, carpetas, sobres, etc.

¿En qué basarnos para dar un precio por imagen corporativa?

 

-En nuestra experiencia: no es lo mismo si es tu primer trabajo, que si llevas varios años dedicados al diseño. Hay que ser coherentes, como en todos los trabajos la experiencia debe valorarse positivamente a la hora de poner un precio.

-En el tipo de cliente: si es un empresa que está empezando su negocio o una empresa más grande. Las exigencias o necesidades de la empresa cambiarán, no se trata de cobrar más porque sea una empresa grande, sino de dar un presupuesto acorde con el trabajo a realizar y con lo que el cliente necesite. Puede ser que sea una empresa que comienza, que no puedas cobrar mucho pero que a la larga te interesa, porque sabes que sí, el trabajo les gusta, podrás tener más trabajos con ellos, o encargarte del diseño de forma habitual.

-En el tiempo que tardarás en realizar el trabajo: a veces hay clientes que necesitan con bastante urgencia la entrega del trabajo, y el entregarlo con rapidez también debe valorarse a la hora de poner el precio. Puedes incluir cambios o modificaciones en el precio final o bien, cobrar en horas las modificaciones que se hagan, de esta forma también evitas que el cliente este continuamente haciendo cambios o mareando la perdiz, como suele decirse, y que tu como profesional no pierdas dinero por tardar más horas de las previstas. Para que esto no pase, es importante tener las ideas claras tanto el cliente como el diseñador para poder comenzar a trabajar cuando se tenga toda la información necesaria.

Teniendo en cuenta estas cosas, podemos dar un precio lo más ajustado posible al trabajo a realizar. Pudiendo variar bastante entre un profesional y otro, pero siempre hay que intentar que el trabajo del diseñador no quede menospreciado. Es decir, poner un precio justo, valorando al profesional que lo va a realizar.

Entre 1000 y 2000€ serían un buen precio, para un trabajo de calidad y profesional, ahora, encontrar empresas que estén dispuestas a pagarlo, es otro tema. Cobrar más o menos depende también del país donde se esté trabajando, y de lo que cada uno crea que merece como profesional. Trabajar como freelance, te da esa ventaja, poder dar el precio que creas conveniente pero hay que tener en cuenta, que dando un precio demasiado bajo, al final, el único que sale perdiendo, eres tú.

PerfilColaborador_AraceliAgudo

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